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A primera hora del domingo, declaré que la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda constituía una emergencia de salud pública de importancia internacional.
Es la primera vez que un Director General hace una declaración de este tipo sin haber convocado antes un Comité de Emergencias.
Adopté esta medida de conformidad con el artículo 12 del Reglamento Sanitario Internacional, tras consultar a los ministros de salud de la República Democrática del Congo y Uganda y ante la necesidad de actuar con urgencia.
Consideré que la situación no constituía una emergencia pandémica, la nueva categoría máxima de alerta prevista en el Reglamento enmendado.
Tras mi declaración, convoqué de inmediato un Comité de Emergencias en virtud de dicho Reglamento. El Comité se reunió ayer y dictaminó en que la situación constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional, pero no una emergencia pandémica.
La OMS considera que el riesgo asociado a esta epidemia es elevado en los planos nacional y regional, y bajo en el plano mundial.
Hasta la fecha se han confirmado 51 casos en la República Democrática del Congo, concretamente en las provincias septentrionales de Ituri y Kivu del Norte, incluidas las ciudades de Bunia y Goma, si bien sabemos que la magnitud del brote en el país es mucho mayor.
Uganda, por su parte, también ha informado a la OMS de dos casos confirmados en la capital, Kampala, uno de ellos mortal. Ambas personas procedían de la República Democrática del Congo.
También se ha confirmado el contagio de un ciudadano estadounidense que trabajaba en la República Democrática del Congo y que ha sido trasladado a Alemania.
Hay varios factores que suscitan una enorme preocupación ante el riesgo de que la enfermedad siga propagándose y cause más muertes.
En primer lugar, además de los casos confirmados, hay casi 600 casos sospechosos y 139 defunciones sospechosas.
Es muy probable que estas cifras sigan aumentando, dado el tiempo durante el cual el virus circuló antes de que se detectara el brote.
En segundo lugar, la epidemia se ha propagado y se han notificado casos en varias ciudades.
En tercer lugar, se han notificado defunciones de trabajadores de la salud, lo que apunta a que el virus se ha transmitido durante la atención de salud.
En cuarto lugar, en esa zona hay importantes movimientos de población.
La provincia de Ituri atraviesa una grave situación de inseguridad. El conflicto armado se ha recrudecido desde finales de 2025 y los enfrentamientos se han intensificado en los dos últimos meses, lo que ha causado más de 100 000 nuevos desplazamientos.
Además, se trata de una región minera con una intensa movilidad de personas, lo cual aumenta el riesgo de que la enfermedad siga propagándose.
Y, en quinto lugar, esta epidemia está causada por el ebolavirus Bundibugyo, una especie para la que no hay vacunas ni tratamientos autorizados.
Ante todos estos riesgos, consideré urgente actuar de inmediato para evitar más muertes y movilizar una respuesta internacional eficaz.
Quisiera agradecer la colaboración y la labor de coordinación del Gobierno de la República Democrática del Congo, su Instituto Nacional de Investigación Biomédica, su Instituto Nacional de Salud Pública y a las autoridades de salud de las zonas.
También agradezco al Gobierno de Uganda que haya aplazado las celebraciones anuales del Día de los Mártires, que pueden reunir hasta a dos millones de personas, debido al riesgo que entraña la epidemia.
Muchas gracias también al Excmo. Sr. Presidente Museveni por haber adoptado esta medida.
La OMS cuenta con un equipo en el terreno para ayudar a las autoridades nacionales a actuar frente a la enfermedad. Hemos enviado personal, suministros, equipos y financiación.
Para sufragar nuestras actividades, he aprobado una asignación adicional de USD 3,4 millones con cargo al Fondo para Contingencias relacionadas con Emergencias, con lo que el total asciende a ya USD 3,9 millones.
Aunque no disponemos de vacunas ni tratamientos, los países cuentan con muchas otras medidas para detener la propagación del virus y salvar vidas, que el Comité de Emergencias ha expuesto en sus recomendaciones temporales.
Para ampliar esta información, me complace invitar a la Profesora Lucille Blumberg, de la Universidad de Pretoria, en Sudáfrica, que preside este Comité.
Profesora Blumberg, gracias por dirigir la labor del Comité. Tiene usted la palabra.